domingo, 26 de junio de 2016

Extraño

Torpe y estúpido siempre vos.
Parecido a bella ilusión;
Cambiante a mil colores,
Distinto en cada sabor
Siempre atestado de conmoción.
Confundido y distraído
Golpeándote en cada salón
Lleno de ganas, lleno de seguir.
Así de insensible loco
De lindo pero tonto
Ingrato y delicado
Delicioso apetecido
Eres tú, niñito triste.
¿Cuantas veces lloraste
Preguntándote si era verdad
Que eres tan malo
En las noches oscuras
Junto a la libertad?
Florido impoluto tienes la frente
Con cicatrices marchitas.
Tomaste tus sueños
Para convertirlos en caricias
Sonrojándote por otros
Mientras que tú,
Sucio y desdeñado
Sacrificado hasta el último beso
Partiste antes de hora
Y de noche, se fue también la demora.
Aléjate muchas leguas
A joder nuevos corazones;
Y cuéntame de tu  camino
Para avasallarme de tu ausencia
Siempre encantado de verte morir
Nacer, sufrir y volver a morir.
Extraño e imposible,
Decisivo irrepetible
Eres, sentimiento retratado
En lienzos de dolor
Y oleo placentero
Inmortalizado con cada gota.
Tienes el aroma entristecido
Y el alma en delirio
¿Cómo no buscarte
Con esa profunda discrepancia?
Aceptemos  aquello como lo que nos encanta.
Necesario indispensable eres y serás
Pues sin ti en nuestra vida

Que aburrido seria amar...

jueves, 4 de junio de 2015

De a poco

Yo a ti te quiero de a poco;
Lo suficiente para tenerme tonto
y no mucho
porque después me alboroto.

Yo quiero tenerte un rato
para saber si es amor puro;
y luego de estar seguro
quedarme sin tus brazos.

No quiero una pizca de sal
ni tampoco mucha dulzura;
solo te quiero besar
sin amor ni ataduras

Jamás he podido sospechar
lo mucho que te extraño
pero suelo recordar
que esto me pasa una vez al año

martes, 2 de junio de 2015

Versos al aire.


Este furtivo amor me devora;
Encriptado está a tu piel
Y en la gracia de tu albura
Gustoso vería el amanecer.

Con las hojas de tus labios
Pintaré en mí la primavera
Encendiendo el árido fulgor
De esta pasión sempiterna.

Siento el Dulzor de tu Embriagante mirada
Y el bruñido de tu vida en una sola palabra.

En este mundo Vacilante
de inhóspitos milagros
espero yo tenerte
en la vigilia e mis años.

Amada yo necesito
solo de un instante
con sabor a eternidad
que me de lo suficiente
para amarte mas y más.

martes, 19 de mayo de 2015

Recomenzar

Si un día te despertaras en una habitación que no es en la que te acostaste, rodeado de miles de cosas bellas que nunca habías si quiera pensado ¿Cómo te sentirías? ¿A quién se lo contrarias? ¿Con quién lo quisieras compartir? Luego te das cuenta que esa habitación no tiene puertas ni ventanas, que no puedes salir. Todo lo que está allí es tuyo pero solo tuyo de nadie más ¿Aceptarías? El simple hecho de haber despertado si saber cómo ni haber hecho nada por estar allí implica la facilidad de la obtención, una victoria sin sacrificio es un fracaso prolongado. En esta vida perdemos tantas cosas para tener mejores, como la mariposa que antes de mostrar sus coloridas alas fue oruga, así es esta vida, llena de altibajos, complementaria entre fracaso y derrotas pro siempre tiene la virtud de darte más cuando lo buscas.
que delante nuestro hay alguien que nos habla.




Solo quien lucha hasta el final, quien comprende que esta vida no es fácil sino hermosa, que la perfección se obtiene con la práctica. No importa cuántas veces caigas, importa que te aprendas a levantarte con más fuerza. Done coloques tu objetivo que tan alto quieras mirar, que tan grande sean tu sueños implica que tan grande es tu alma. Solo tú puedes decidir qué tan lejos llegar, el limite esta en tu mente. El limite tiende al infinito cuando crees en ti mismo nunca pierdes, solo es la inversión que haces en tus sueños para recuperar algo más grandiosos que el objeto que se fue. Los procesos de cambio son duros, los procesos de limpieza el alma son largos y tortuosos, solo quien ha visto la oscuridad puede decir lo realmente hermosa que es la luz.

Por eso, se pierde para ganar. Se sufre para aprender. Se está en este mundo para ser feliz y por más duro que te golpee la vida, ser tú mismo quien aprendas para no volver a ser golpeado de tal manera. 

El gran puente.

El ser humano junto a otros seres de la naturaleza tiene una comunicación muy sofisticada, esto se ha sido aprovechado por el avance de la tecnología, lo que ha permitido conectar a miles de personas en un instante a solo un clic de distancia, solo años atrás, unos 70, podemos notar cómo era la comunicación a larga distancia, lenta, poco confiable y muchas veces fallaba el mensaje. En cambio el mundo conversaba con el mundo a través de los puentes más cortos de comunicación: la conversación directa con el receptor. Estábamos a unos pequeños metros de distancia,  allí sintiendo el afecto o desprecio de nuestro emisor, estábamos en contacto con que nos importaba. Era algo grandioso, y ocurre hasta el día de hoy, solo que en estos momentos nos hemos conectado tanto con la información de manera sobresaturada que nos olvidamos que delante nuestro hay alguien que nos habla.


Los adelantos son para mejorar quienes somos pero del mismo modo solemos olvidar hacía donde vamos y nos dejamos llevar por la marea perdiendo nuestra identidad. No hay nada mejor que un brazo que te haga sentir mejor, un beso que te diga estoy aquí por ti, no hay mundo mejor que el mundo de la verdad y el amor, y ese mundo no se encuentra en un computador, ese mundo esta junto todas las personas que no quieren y están cerca nuestro por lo cual, abramos nuestro corazón y bloqueemos nuestro celular en pro de ese don que tiene miles de formas e darse pero el mejor es cuando la persona quien te quiere escuchar esta delante de ti esperando para oírte. Vamos que la comunicación esperarte de la felicidad y felices somos sonriendo a este mundo que nos quiere ver andar. 

lunes, 18 de mayo de 2015

Los ojos


Nosotros a veces hablamos más de lo que pensamos sin darnos cuenta si es correcto o no, hay palabras que hieren más que los puñales, que las bombas, que las balas. Esas palabras no tienen perdón y quien las recibe siente como una amistad, un cariño o un respeto ha sido afectado. Somos millones de personas, y gracias a los medios de comunicación sabemos la situación en la que están muchas personas en otros países, la violencia, la guerrilla, la muerte a la orden del día. También conocemos como está parte de nuestro país donde la delincuencia abunda, personas que se le han cerrado más puertas que comidas tenidas. Aun así pensamos en nosotros y nos atrevemos a quejarnos de lo que tenemos, deseado más cosas que no necesitamos, vanidades para alimentar nuestro ego y sentir que somos más que los demás. Hay una frase que dice: “Nunca he tenido lo que he querido, nunca he querido lo que he tenido.” Ejemplo claro de la insatisfacción ante un mundo que te da tanto, te muestra la vida e mil colores, compañías vendiéndote hasta lo inaccesible solo para que te quedes endeudado. Y nosotros somos más culpables, nos dejamos caer en ese mundo materialista dejándonos llevar por lo que ven nuestros ojos, olvidándonos que el amor de nuestros padres, hermanos, abuelos, tíos, amigos (los verdaderos) no los compras en ningún lado, y esta personas muchas veces están allí dispuestos para darte todo el amor que necesites, el apoyo que te hace falta, eso que te llena como persona y te ayuda a seguir avanzando en la aventura de la vida.


Agradezcamos por lo que tenemos, por las personas que nos ayudan y por el tiempo que nos queda en este juego, divirtámonos como es debido pero siempre amando lo que estamos haciendo para al final de nuestros días decir que lo que nuestros ojos han visto, lo que nuestros demás sentidos han vivido, es la mayor recompensa. 

sábado, 28 de febrero de 2015

Dialogo con la muerte.

Toma un poco de mi sed
Y detén este amargo deseo
De tenerte más cerca
Cuando pienso que me muero.
Acaba con mi sufrir en la pira de tus besos
Aleja la feraz mañana de mi sien;
Enciende una vela de plata mientras se acaba mi vida maldita.
Acaba con los pétalos de papel marchitos en el cuaderno del adiós,
Así tú que cortas mis suspiros para anclarlos en el deseo de la eternidad
Desnuda mi esperanza para verla como la mayor hipocresía de mi realidad.
Hazlo para reírme un rato, para pensar que sigo cuerdo
Para activar mis sentidos tomándome un café frente a mi féretro.
No cargo nada que me detenga, no me esposa ni el tiempo
Pero aun así me aguardo para ver tus ojos fontaneros.
Para que veas mi escuálida alma, para que veas como voy a partir.
Para que sepas que no hay que aferrarse a lo que un día va a morir.
¿De qué te sirve tanto rezar, golpear el pecho y llorar?
Solo sufres, sufres, sufres, mientras yo disfruto un poco mis últimas horas
Sabiendo que lo inevitable llego y con él me voy yo.
Me iré hacía la nada, hacía un túnel con luz que se inventaron para suavizar el golpe
De caer en un hueco del que nunca volveremos a salir.
Pasaran las lluvias, volverá el estío a las flores, arderá el sol por mucho tiempo
Mientras que yo solo desaparezco, para convertirme en un millón de cosas diferentes
Para hablar poco, caminar sin prisa, seguir mi vida sin agonizar un segundo,
Pasar del fuego al polvo, del viento al suelo, de estar aquí y allá,
De disfrutar sin preocuparme cuando el día volverá a empezar.

Fuente de la imagen:http://www.dailymail.co.uk/news/article-2452341/Putting-TEA-art-Artist-swaps-paint-hot-drinks-create-intricate-portraits.html

lunes, 19 de enero de 2015

La fiesta que mi madre no me dejó ir.


Había vuelto de comprar unos panes y vi a mi madre en la cocina terminando el aderezo. Me senté en una silla luego que le entregue mi encargo, aguarde un momento para hacer la mesa. En ese momento ella se me acercó entregándome una bandeja con lechuga.

--Sergio, ahora que estas aquí quería decirte algo—me dijo indecisa—. Te  retiro el permiso para la fiesta de esta noche.

Mis cejas se levantaron tanto que mi frente no alcanzó su recorrido, no sabía o me negaba a creer que me hablaba a mí.

--¿Qué… cosa?—a duras penas pude preguntar.

--Como has oído—. Sus palabras eran hielo—no es buena idea ir. Lo siento, pero en otra será.

Refunfuñe, me quejé, objete, llame a mi abogado, me quejé con la ONU y aun así ella no cambio de opinión, estaba convencida de no dejarme ir.

--Haz la mesa y llama a tu hermano.

--Mami—le rogué, le imploraba—di que sí.

--No y punto.

--¡Pero a mi hermano si lo dejas salir!

--Él  ya es mayor.

--¡Aun depende de ti y papá!

--No alces la voz peladito o quieres una tunda.

Ya no hice ninguna mesa, me fui furioso a mi cuarto ofuscado y maldiciendo entre dientes, tenía coraje, al llegar al cuarto, tire la puerta fuertemente, me tire en la cama y comencé a golpear la almohada con poco amor.

Poco después la puerta se volvió a abrir. ¿Será el espíritu de la justicia que venía a impartir con su maso el merecido permiso que desde hace una semana tenía? Y también venía con cien dólares por ser yo.

Era mi madre con la correa de cuero de mi padre, creo que me viene a invitar a ce… ¡Zas! ¡Zas!

--Aguanta que no soy vaca—y por hablar dos ¡Zas! Más.

En serio esos sí que me dolieron.

--Si te dije que no es no, a mi te me dejas de malcriadeces. Y bajas a comer ahora mismo—. 

Mantenía en cinturón en el aire.

Mi primer impulso fue decir no quiero pero eso dolía, me levante lentamente con mis palmas abiertas y ver donde estaba la correa para prevenir cualquier ataque.

--Avanza o que me tienes miedo.

Llevaba tiempo sin portarme malcriado, ahora recordaba porque.

Caminé con mucha prosa mientras pasaba a su lado y al salir del cuarto no voltee, avancé rápidamente ahora que me sentía libre.

--Sin llorar—era mi hermano burlándose.

Una vez acaba la merienda con mi padre ya presente, hablé poco y nadie comento mi pequeño problema, si, la fiesta a la que por derecho legítimo debería ir.

Acabado los sanduches, los platos fueron mi castigo. De esa manera calme mis aguas mientras oía a mi hermano charlar por teléfono en el comedor <<Debes estar bromeando loco, no puedo creerte. Entonces esto ya no es fiesta, se aproxima más a fiestón… y van todas toda ellas… no puedo creerlo, allí yo estoy anotado de una entonces me pasas viendo>> colgó.

Gracias hermano, por personas como tú es que me dan ganas de ser un rebelde son causa.
Acabado mi servicio, tragándome mis palabras y con ganas de guindarlo como piñata a él; fui a mi recamara respirando profundamente. Relajándome lo más que pudiese. Ya estaba, me iba a perder uno de los momentos más épicos de mi adolescencia ni qué decir del apoyo que me daban las redes con la gran cantidad de fotos y comentarios, mensajes, cadenas y y y quiero llorar…  No importa, lloverá y la fiesta acabará temprano, hay espacio cubierto. Mejor me baño.

Hace quince días, al llegar del colegio le dije acerca de esa fiesta, le expliqué todo como siempre y dijo que no habría problema alguno. No sé qué le hizo cambiar de opinión en el último momento. 

Todo era perfecto y ahora iba a ser prisionero de mi casa, esclavo de las paredes y siervo de claustro.
¿Qué le había hecho cambiar a opinión? ¿Por qué dejaba a su hijo en la penumbra y no le daba un poco de libertad para disfrutar del viento nocturno, de la música con un bajo que suene alto y un pasar un rato con los panas? ¿Será que soy dramático, digo demasiado y estoy empezando a crear un caos? Claro, caos, eso necesito, si mi casa se convierte en un caos me podré ir. Lo tengo, fiesta espérame que allí voy.

Mi hermano se fue de las casa pasadas la 21 horas, luego de darme sus condolecías dejándome ver una fotografía que me partió el corazón.

Yo ya resignado empecé a ver televisión, pero mi ventana me llamaba, ella me gritaba, me susurraba el deseo que marchase a la épica y majestuosa fiesta. Iba ser como cualquier otra fiesta, no sé porque tanto escándalo… una fiesta con un dj extranjero que ganó un concurso en Bruselas, unas 200 personas y no mencionaré las majestuosas instalaciones de la casa. Aun así, no me perderé de nada.
Ya a las 22 horas con 12 minutos unas fotitos empezaban a llegar. Se veía tan bien y los comentarios, es perfecto. Quiero llorar, llorar y llorar.

Al carajo todo, yo me voy a escapar a más que me vuelvan a dar con la correa y no me dejen de salir en un año, esta noche yo salgo. Abrí mi ventana, planeé como bajar, nunca había notado la perfecta ubicación de mi cuarto, tanto tiempo allí y era tan sencillo bajar sin peligro. Libertad, hueles mejor que cuando me baño.

--Sergio—llamo mi madre a la puerta.

Estaba vestido, peinado, con una pierna afuera, no me iba a creer que me iba a dormir.

--Abre la puerta por favor—me congelé en ese momento.

--No mami, no te preocupes ya no estoy enojado—dije mientras me volvía al cuarto sin hacer ruido—
Espero que tengas una buena noche.

--Hijo tal vez me porte un poco exagerada, pero déjame entrar por favor. No seas malo

--No te lo recomiendo madre.

--¿Por qué?

--Puede ser algo decepcionante lo que veas.

Se me ocurrió la idea perfecta.

--¿Qué haces hijo? Me estoy preocupando en serio ábreme la puerta.

--¿En serio quieres saber?

--¡Sí¡ Ya deja el misterio.

--Conste, te lo advertí…

--Habla o tumbo la puerta.

--Me estoy masturbando.


Jaque Mate. Fiesta, allí vamos. 

Solo dijo un leve “ok” y se marchó sin insistir más. Me mire por una última vez al espejo antes de salir. Mi plan era mejor que nunca, totalmente a mi medida. Iría hasta las 2 pasadas, volvería a casa y al siguiente día pediría disculpas.

Camine pegado a los portales evitando de cualquier modo ser visto hasta por los vecinos. Avance unas dos cuadras en esa fría noche que se iba calentar en cuanto al lugar predilecto llegara. Revise en mis bolsillos y noté que mi celular había dejado, bueno no había problema alguno.

De repente, dentro de mi alboroto note un error cometido. Me hallaba a unas cinco cuadras de la fiesta, debía andar por calles solitarias, autos pasando cerca de mí y la luz de los faroles iluminando mi lentitud al caminar.

Ya estaba a medio camino, no sé qué pensé al hacer el camino a pie. En la desesperación por irme la billetera también había dejado. ¡Que imbécil he sido! Solo pude avanzar presuroso sin dejar de ver hacia todos lados, previniendo cualquier incidente.

Algunas luces me cegaban por momentos pero no podía pensar en nada menos que no fuera llegar, mis pensamientos se volvieron turbulentos y mi corazón se agito. Creía haberme equivocado pero ahora no había tiempo para arrepentimiento.

Llegue ya casi a la última intercepción, vire hacia la derecha sin detenerme por un instante. Oí el ruido ensordecedor de una moto, y delatante mío luces azules y rojas, escuche el chillar de una llantas casi en mi espalda, no me atrevía a voltear, solo continuar.

--Deténganse allí—gritó una voz ronca.

Parecía que nadie hacía caso porque volvió a gritar. Un objeto metálico cayo pesadamente, unos pasos de la noche comenzaron su andar detrás mío, el crujir de un mejo motor junto a una bocina llegaron a mi oídos, yo continua casi corriendo sin querer voltear para atrás.

No hizo falta porque rozándome paso un hombre flaco como disparado por un cañón, la onda que dejó a su paso casi me hace caer. Una motocicleta policíaca y una patrulla fueron detrás de él y pasado unos segundos, la calma de mi andar volvió. Eso debió haber sido un presagio para que no vaya a la fiesta.

Ya estaba muy cerca, entraría, prestaría un par de dólares y me regresaría a mi casa. Eso sería lo mejor, si quería tener emociones fuerte esta noche, ya lo había logrado.

Finalmente llegue. Solo me tocaba cruzar la calle, oía la música convulsionando una verdadera fiesta, aunque la imagen de los policías y ese presunto criminal seguían latente en mi vista, mi cuerpo empezó a relajarse como debía ser.

Una vez en la puerta una sola imagen de lo majestuoso que allí dentro ocurría me hizo olvidar de mis incidentes en el camino para empezar a disfrutar esta histórica fiesta. Si me castigan, valdría la pena.
En tanto, tanto tiempo no me había sentido tan bien, todos mis compañeros allí se encontraban, el tiempo que estábamos pasando excelente, así como Mercury cantando don´t stop now ´cause I´m having good time… mi cuerpo solo podía pensar en seguir el ritmo de la música mientras bailaba con una chica que a cabo de unos minutos había conocido.

Estaba tan bien el ambiente que lo único que se podía pedir era bailar y bailar hasta que el cuerpo aguante.

Ella me miraba con cautela mientras sus caderas seguían un vaivén rítmico muy bien practicado. Yo al principio no le hablaba mucho, solo cosas básicas pero en un descuido, por dos vasos de con vodka y un grito por pedido del dj; ya le hablaba cerca al oído mientras se reía sin detenernos nunca de bailar.

Coloco sus manos en mi cuello y en un silencioso juego yo

--¡La Policía!—gritaron. Regrese en mí y lo que estuvo a punto de pasar tuvo que esperar un momento.

Voltee hacia donde venía la voz pero nada parecía ser cierto. Todos seguían en su andar de fiesta, nadie se mostraba preocupado por lo de la edad y el lugar equivocado. Aparte de eso, la música en ningún momento se detuvo ¿Sería paranoia mía? Ella me miraba totalmente confundida y yo avergonzado que mi reacción imprudente la había puesto impaciente a ella.

Creía que debería seguir en lo mismo aunque me sentía inquieto, ya ni bailaba bien.

--¿Qué te pasa?—me pregunto decepcionada entre el ruido.

Solo me pude alzar los hombros y decirle: “Nada, creí haber reconocido a alguien que no veía hace tiempo, discúlpame.”

Y traté de calmarme pidiéndole que me acompañara hasta la barra, luego de un sorbo de agua nos quedamos conversando un momento calurosamente. En eso, alguien se colocó junto al bar donde estábamos, se lo veía cansado. Su rostro no era nadie que haya visto jamás pero su ropa tenía algo especial, si algo había que me llamaba la atención… no debería ser nada. 

La música se detuvo, de golpe y sin previo aviso. Entonces una voz ronca, una voz peculiar hablo por lo parlantes. “Buenas noches jóvenes, mi nombre es Sargento Alberto Salazar, miembro de la policía nacional. Pido la calma de todos los presentes y su colaboración, quiero su total colaboración. En este momento junto a ustedes un prófugo de la justicia se haya entre ustedes. Hay miembros de la policía por todas partes, el prófugo esta vestido con una camiseta estampada color café, no quiero que se desesperen que lo atraparemos”

Era la misma voz de la calle y ese hombre, si ese mismo hombre era el que huía de la policía que paso corriendo a mi lado. ¡Oh, no! La respiración se me cortaba, nadie decía nada, todos e miraba entre si y el disimulaba ser inocente. Era mi oportunidad de ser héroe ¿Quería ser héroe? ¿Qué ganaría si todo saldría bien y que perdería si cargaba un arma? La valentía es de grandes, yo soy valiente.

--¡Es él!—no fui yo, no fui yo, fue otro que no pensó en riesgos y señalo sin preocuparse de algún problema.

El hombre no se inmuto, simplemente, metió su mano por la espalda y cuando note apuntaba al aire un revolver brillante. Disparó dos veces y empezó con amenazas pero nadie las oyó, esta sabana de animales dentro del lugar, se alteró ante un peligro mortal.

Como gacelas asustadas, animales despavoridos corriendo de los depredadores en su momento de caza. La angosta puerta fue un caos tremendo, los policías no podían controlar la situación, la voz de los parlantes pedía calma y daba órdenes en código a sus oficiales para atrapar a ese hombre.

Me quede solo entre la muchedumbre, no huí hacia donde todos iban, me aleje de la multitud hacia la oscuridad del jardín, cerca de la casa por una bodega, todos corrían y gritaban, el caos estaba plantado y la mayoría había perdido su razón para dejarse llevar de las emociones que lo llevaban hacía la reacción huida.

Otro disparó se escuchó pero este no fue al aire, o eso creía.

Sentí que una mano me empujo hacía la casa y un objeto frío me hincaba la espalda. “Tú me sacarás rápidamente de aquí.” Me dijo el fugitivo que si me vio. Avanzamos rápidamente por la oscuridad de la cocina hasta llegar a la sala que más parecía un salón de banquetes. Allí estaba la entrada principal a la casa, me llevó hasta allá y me obligó a salir. En contra de mi voluntad lo hice, y al hacerlo me cegaron las luces altas de las patrullas y otra voz me ordenó alzar las manos. Lo hice pero detrás de mí entraron a la casa unos oficiales. Oí unos cuantos disparos y cerré los ojos.

--Vete a casa—me dijo una voz que salía de casa—no puedes ser héroe porque eres menor y estas infligiendo la ley al encontrarte rodeado de alcohol. Vete.

Y claro que salí de allí corriendo apresurado a llegar a casa, nuevamente mis apresurados pensamientos no me dejaron razonar y tome una calle que me alejaba más. Sí, todo el alboroto en la paralela tenía sus repercusiones hasta esta calle donde pasaban en taxis, caminando o en autos todos los participantes de la inolvidable fiesta.

No podía ocultar mi agitación, ni tampoco mucho mi desesperación por llegar a casa. Ya la noche era sombría y ocultaba en cada esquina una sorpresa para mí. Lo que quiero es llegar a casa, sentirme seguro, pedir disculpas, y arrepentirme. Fue una mala idea, desde que note la ausencia del celular sabía que no debía hacerlo, debí haber vuelto. Me siento en medio de la nada estando tan cerca de casa.

Toda calle se hacía más larga de lo común. Ya estaba a menos de cincuenta metros y allí ya me eche a correr. No había nadie y se sentía el tumulto de la fiesta. Ahora era libre, si llegue a casa. Finalmente, sentía el cristal de mi ventana y una brisa de tranquilidad recorrer mi cuerpo. También sentí como un objeto se acercaba. Yo solo entre y caí sobre mis rodillas alegre por estar a salvo. Alce los brazos y sonreí por mi integridad.

Entonces, un carro se estacionó frente a la casa, debía ser mi hermano pero una sirena me hizo levantar para ver que era: una patrulla. Un oficial se bajó y encamino hacía mi casa. Se escuchó el timbre una vez, una segunda vez, una tercera vez. La puerta del cuarto de mis padres se escuche cuando se abría, mi madre le comentaba a mi padre confundida que porque la policía estaba allí.
Bajaron las escaleras y la culpa me comía por dentro. Sí, que me castigaran; me lo merecía en todas sus proporciones.

Salí de mi cuarto apresuradamente, para alcanzarlo antes que abrieran la puerta, ambos quedaron sorprendido de verme allí y verme vestido así.

--Madre, juro que yo no hice nada más que estar en el lugar equivocado en el momento incorrecto—suplicaba mientras me ahogaba--. Soy inocente, más bien un héroe. Pero eso no importa ahora. Cuando abran esa puerta, sabrán mi verdad y juro que aceptaré lo que ustedes me impongan siempre y cuando sea la verdad. Ya no quiero mentir y hacer más engaños. Fui a la fiesta sin permiso.

El timbre volvió a sonar, mi madre se me acercó los brazos abiertos y lágrimas en sus ojos, “Me alegro que este bien” me dijo.
Mi padre mientras tanto abrió la puerta, vi al oficial y a su lado a un civil.
--Este es su hijo, estaba alterando la paz en la vía pública.

Fin.

domingo, 11 de enero de 2015

He volvido.


Un soneto tiene un error gramatical porque su inspiración fue un error en la realidad.

He volvido a equivocarme.
Hacerlo mal de mil maneras;
Errar en cada fracaso
Y decepcionar a cualquiera.

He vuelto a ser imbécil
Cortando rosas por el cuello.
En ningún momento fui gentil
Sin quejarme nunca de ello.

Silencioso y afligido
Amargué mis cartas blancas
Con el sello de mi falta.

Por eso, por aquello
He vuelto desde lejos
A perder lo que no tengo.



No  te olvides de leer el siguiente poema: Guerra





domingo, 4 de enero de 2015

Guerra.


¿Cuándo podremos entender
Que el infierno no se encuentra
Debajo de nuestros pies?
Está en el campo de batalla
Donde las balas son campanas
Replicando dolorosamente;
Balas que no anuncian fiesta
Balas que anuncian muerte.
Cientos de cuerpos caen
Perdiendo sus vidas injustamente,
Por ideal político, conquistador o religioso.
No hay motivo valido justificante
Para comprender el absurdísimo
De en una guerra morir tajante.

 En la guerra debe haber un idiota,
Un tirano, un asesino con voz y mando
El cual lleva a la muerte
Al escuadrón  que se le presente.

Guerra sinónimo de dualidad:
Un bando jugará de blancas
Y en el otro lado ¿Quién estará?
Quizá se aun bando
Que no pensaba luchar.
Guerreros sin opción
Cuya elección fue obligada
Al tenderse contra las cuerdas
Donde la supervivencia
Es la batalla.
Injusta, porque su deseo
No era morir aquel día.
Así comienza la guerra
Con fuego. Con heridas
Que no sanaran tan pronto
En el pecho de la patria herida.

Hay distintos tipos de guerra:
Mundiales, civiles, conquistadoras,
Independentistas, petroleras o revolucionarias
Sea cual motivo fuese
Los nombres son protocolos.
Los caídos son evidencia.
¿Cuándo será el día que cesará todo esto?
Queremos acaso otro holocausto
O más bombas en Hiroshima
Dejemos las absurdas ideologías
Que matan más que el fungicida.
¡Ya, basta!
Que esto sea historia
Y en los libros de historia quede
Demostrando que lo único bueno de la guerra es…
En general: exacto, nada es.


 No olvides comentar. 

Espero que haya agrado el poema, aquí esta el link de otro contenido que te puede gustar: 
Un cuento que se perdió.

viernes, 2 de enero de 2015

Un cuento que se perdió.


Con una pizca de atrevimiento en una hoja de inocencia se desliza una pluma pícara con su tinta lista. Se tiene mochila de cuero y ropa que se adapte a la época. También hay una mujer para contar las hazañas y un confidente silencioso por miedo.

Cientos de personas andan entre los pasillos buscando una voz. Hay todo tipo de gentes, de la nobleza y de la peor calaña, hay buenos, hay malos pero solo una persona importa. Se arrincona en sus propios recuerdos nublosos, entre harapos e insultos. Ya nada le importa, más que seguir andando. Sola como llego, sola como sueña. Sola esta su alma, y en esa marea de humanidad, sola ella está.

Su propia compañía en las noches, mientras se busca ella misma y a nadie más, y en las noches disfrazadas de soledad el mundo la ha dejado atrás.

Deambula por los corredores  mirando el cielo o el tejado, al árbol de crispe o algarrobos, llora a veces sin notarlo, no ríe, no canta, ella no es nada. A duras penas sus cabellos se asoman grotos de misericordia para quien escucha el viento lentamente, como las pequeñas voces de los grillos en diciembre, perdiéndose entre hojas.

Mientras sigue sentada, en la entrada del sur, por el portón de pilares arándanos entra él. Vestido mejorcito que el resto de gente, no me refiero a lujos, me refiero a que su camisa hecha con retazos no muestra huecos, sus zapatos no tienen ventanas, pero son grises y no negros, su pantalón rumoreado de ratas está un poco viejo. Su cara sucia, su cabello puerco y sus manos limpias, limpias de aceite.


La antítesis de ella que reemplazaba todo lo que a ella le faltaba, entre ese nada de palabras, mostraba su sonrisa algo pérdida, como un foco tambaleante, se apagaba y se encendía, sus pestañas no eran más largas que su nariz, pero demostraban la negrura de su ser, y sus ojos zigzagueantes, mostraban un toque de locura medio cuerda, escondida en sus pensamientos más profundos. Lo que aquel hombre había observado en su destierro, aquellas noches abrazado por un cielo muerto, por montañas de lodo y caminos de indecencia, lo había convertido en parte de este lugar, al volver ya no cabía en el la idea de una vida, un ambiente sano o la palabra derecho, se había convertido en un extraño ser de pocas palabras.


Caminaba sin fijar a donde iba, a veces tropezaba y otras veces se caía. Su indiferencia hacia este mundo lo volvía más frío a la calidez del viento de verano, sus constantes pisadas se perdían entre la multitud de almas entretenidas en visiones de ignorancia que no van más allá de sus propios brazos. Sus errores, sus fallos, su maldad y su frío ser, lo convertían en lo que tal vez era, un ser humano real.En su bolsillo derecho guardaba el único sentimiento que su alma podía emanar: un collar plateado sin su dije. 

¿Qué significa? que aún estaba vivo entre tanta muerte, entre tanta rabia y entre tanta gente.


Eran los sonidos del bosque que nadie anhela escuchar los que habitan en él. Sus propios demonios lo mantenían vivo, y tenían por nombre sueños muertos. Se detuvo un momento algo cerca de ella, por alguna extraña razón, bajo la sombra de un árbol de capulíes se sentó. Sintió el sonido de las hojas reproducirse en ecos dentro de él, llamándolo a que se uniera a este canto eterno de oscuridad. Pero el tiempo cayó y el atardecer eterno se convirtió parte de esta lúgubre escena. ¿Qué puede ocurrir en tan inhóspito lugar a un hombre de humanidad extraña y a una mujer sola en eterna desesperanza? Son dos almas que nunca desearon encontrarse, nunca tuvieron presentes pensamientos de toparse con alguien más que no fuera consigo mismo.

Se detuvo para mirarle un momento sin explicar por qué. Sentía que era golpeado por el tiempo, que los segundos le caían encima, y la soledad venía, y desaparecería junto a ella. ¿Podría serlo? Pero más le pudo el miedo y la vergüenza que prefirió voltearse, el hablarle sería arriesgarse a otra tragedia. Ya todo le parecía una cuerda floja y él se sentía seguro de caer en cada momento. Sentía como el peso de su propio mundo lo asfixiaba delante de esa pobre diabla buscando consuelo, pero él no podía darle más que noches de amargura llenas de desgracia sin rumbo. Ella cual temerosa se acercó a él por un solo motivo, de los más primitivos al ser humano, el hambre. Aquel árbol con frutos ya algo dañados podrían calmar su sed, su hambruna. Le entrego un dulce capulí porque lo sentía cansado.

El toque tembloroso de una mano en su hombro lo hizo respirar una vez más. Volteó y unos ojos menos oscuros que los suyos, se grabaron en su memoria como la cicatriz del accidente que jamás deseaste tener. Entre siseos y una lengua seca, la mujer pudo llevar a cabo su cometido, no recibió un cumplido, ni una palabra, un bufido y unos suspiros fueron la aceptación de su ofrenda. Pero el hombre asustado no pudo continuar allí, tenía miedo. Se levantó y caminó presuroso entre la nada para alejarse de todo y volver a quedar solo "¿que ha sido aquello?" se preguntaba para sí mismo solo pensando en huir. Pero en su bolsillo noto la ausencia de ser tan preciado haciéndole volver donde ella le miraba con sus labios humedecidos. La soledad pesaba menos, los días pesaban menos. La noche sentía la ligera ausencia de un alma buscando un atajo, y se detuvo un momento para presenciar las palabras que nunca antes se habían cruzado.


--¿Lo has encontrado?--dijo él más al viento que a ella.

--Quería que volvieras a buscarlo-- susurró entre sus propios dedos.

--No se me ha caído entonces, tú lo has tomado de mi bolsillo--. Se lo notaba enojado pero dio un breve respiro, sin notarlo se había ruborizado.

--Pasó por mi vista, centelló ante mis ojos ¿Qué más podría hacer? ¿Qué haces cuando una estrella cae entre tus ojos?-- Sus manos dejaron de temblar y el aroma de su voz olía agridulce para el alma.

--Las estrellas son absurdas luces del cielo, si entre mis manos cae alguna, destruirla debo. Devuélvemelo...--su voz quería ser fuerte pero ahora él temblaba.

--Si esta estrella quieres destruir, me la quedaré yo. No mereces un ser tan amable para un alma tan poco fiable-- resguardó sus manos en su pecho en señal de protesta. Solo se miraron unos segundos más.

Se encuclillo ante ella y por primera vez le miró a los ojos. --Si para mí la vida tiene algún sentido, es lo que en tus manos posa. No me hables de alma o de moral, mejor háblame de aquellas cosas que con el tiempo y la distancia, yo he aprendido a olvidar.

Ella dio un leve suspiro, luego habló con fervor.

--Háblame del sentido que descansa en el valor de este objeto. Háblame de lo que olvidaste, porque seré una extraña que jamás olvidarás-- Desprendió de su alma sus manos y dejo que la luz de la luna los iluminará.

El sintió algo llamado confianza, y sin miedo se sentó a su lado, hablaba mirando al aire y moviendo sus manos suavemente. --No es un objeto, eso es insultarlo, lo que en tus manos posa es un secreto, contártelo dejaría de serlo. Mejor te hablo de lo que olvide. He olvidado de dónde vengo, he olvidado quien soy y peor aún he olvidado a que he vuelto, creo que nunca he nacido, me mantengo en estado limbo pero después de todo lo que he visto, me siento más deseoso de seguir caminando porque siento que al detenerme el tiempo me alcanzará haciéndome presa del envejecimiento y la faltad de poder.

Ella lo miraba, no sabía si era la luz de la luna, la falta de amor, o un brillo que él despertó en sus ojos. Seguía cada movimiento, cada mirada, cada espacio de su ser, vibraba por más palabras, pero él ya había callado y ella todavía añoraba a su propio aliento que se había escapado.--¿Y a dónde planeas llegar? El mar y las estrellas que tanto odias es tan más cerca que el 
olvido que deseas encontrar. Puedo acompañarte hacia la Luna porque no hay lugar mejor para dos bajo que la sombra fiel de ella.

No respondió en seguida, meditaba mientras su corazón se aceleraba, aquel sentimiento revoloteaba en su pecho, algo esquivo hace años, era una confusión de ciencia pero este hombre era débil sin su collar plateado.

--Yo no quiero ir a la luna, allá es más frío y la soledad más constante, yo quiero regresar a ser el niño que se perdió por la calles de Rolería mientras comía una manzana verde, quiero volver a aquel día donde no regrese a casa-- una lagrima vago lentamente por su mejilla.

El silencio reinó por un momento entre los dos. Lo único que se escuchaba era el viento siseándole a los corazones que dejen de golpear tanto al alma. Ella cerró los ojos, intentando ocultar la tristeza y la estupidez que sentía dentro. No era más fuerte que él, apenas conocía a este hombre, o más bien, a esta alma de niño pérdida entre los años de paro.

--No sé si podamos encontrarte, peor podremos buscarte en los rincones que nunca visitaste, porque ahí es dónde van los miedos y tras eso se esconde la verdad. Esa verdad que perdiste cuándo ni siquiera sabías sumar. No soltaré este collar, hasta que los dos encontremos lo que buscamos.

--he aceptado lo incambiable del pasado, esta noche busco una razón de existir, algo que me diga porque estoy vivo aun luego de haber sido herido tantas veces, yo busco vivir... pero ¿Qué busca usted?

Se levantó y miro alto, más alto de lo que nunca había visto, caminaba como si en el cielo estrellado buscaba algo.

--Creo que son suficientes secretos entre dos extraños por una noche. Usted recuerda estos recintos como un sentimiento propio de estupidez, permítame guiarlo hacia el mañana, podrá conocerme mejor entre paredes de día.-- Sin esperarlo, se dirigió hacia delante.

--Antes que amanezca quiero que lo veas, es otro secreto mío pero si me atrevo a contártelo, te acompañare en la senda del siguiente día pero mira al cielo y ve lo que una noche mientras mi huesos se congelaban pude ver.Era Hermoso, estrellas de colores: verdes, naranjas y celestes, imposible verlas de reojo, solo quien se queda unos segundos viendo al cielo era capaz de deslumbrase con tal belleza cuyos puntos forman una flor.

--¿Te gusta?

--Parece imposible hasta en los sueños de quién lo podía todo y no lo quería nada.El viento sopló una vez más en dirección contraria al rostro alzado de la muchacha, y pudo notar su tez blanca aporcelanada, con señaladas cicatrices de un ayer que tal vez podrá saber.

Él quedo impresionado ante la belleza de aquella mujer, ni el cielo encantado de colores era suficiente como tener la infinidad de hermosura que en aquel rostro había. Aquel hombre sonrió inconscientemente por primera vez en mucho tiempo.

--Yo contigo ya no deseo soñar más, llévame por el camino que has mencionado antes, pero si te acompaño, déjame al menos cuidarte.

--Me he detenido a tus órdenes, ahora avanzaremos por las mías. La belleza que me has mostrado no tiene pago, pero el secreto de una vida, tal vez sirvan con los intereses acomodados por el té. ¿Le parece justo?-- Sonrió de medio lado, observándolo de pies a cabeza y no encontraba explicación para confiar en este hombre, pero en su alma, tampoco quería buscarla.

--Totalmente justo--replico secamente. --Ya todos los bancos han quebrado, no hay deudas por saldar ni cuentas por llenar, solo un camino a seguir, camino que vuestra merced, me ha de mostrar-- el dio el primer paso hacía al frente, encantando como a un largo amanecer, no le dejaba de ver a los ojos.Con el tiempo aprendió a ver por ellos a las personas porque muchas palabras en su vida habían sido falsas.

El camino parecía largo y cansado, pero el tiempo se alargaba unos segundos más, para entender lo que estaba pasando, lo que estaba sucediendo, tal vez no ocurriría en otros 1000 años. El silencio era lo que más compartían pero no por falta de palabras, si no por abundancia de pensamientos y sonrisas entrelazadas entre cabellos ajenos.

--¿Hace cuánto tiempo te estás buscando?-- pregunto ella.Aquel hombre veía con cierto recelo algunas veces sus collar que ella se había colocado sobre su cuello, luego alzaba la mirada y le veía a ella viendo hacía donde se dirigía. Él, será por descuidado o olvidadizo tropezó cayendo en un pequeño lago frío.No pudiendo alcanzar a responder su pregunta.

Entre una risa y un lamento fue a socorrerlo. Él, avergonzado, rechazó su ayuda, el agua era tibia por el amanecer que se acercaba lentamente y prefirió levantarse solo. Pensó que era cosa del destino, del universo, o de sus propios pensamientos advirtiéndoles sobre esta muchacha pintada con nieve. Pero antes de tirar la toalla a lo más profundo del lago, ella profirió --El amanecer es más hermoso de esa manera, reflejado en el agua. Si querías 
verlo pudiste haberme avisado.

Él no estaba de ningún modo enojado ni se quejaba, sonreía de oreja a oreja tanto que le echo un poco de agua a ella haciéndole mojar. Está contento ¿por qué? --Me perdí el día en que deje de disfrutar las pequeñas cosas. Si el amanecer es bello como dices, ven y disfrútalo junto a mí, aquí. Si te de frío, no te preocupes que te cobijo-- le extendió el brazo.Aceptó la mano del hombre que le recordaba a las madrugadas de rocío en el campo. Sonriendo aclamó el tacto del agua con su piel reseca por el sol y los vientos que habían golpeado hace varios días. Sonriendo con un extraño que hace poco conocía, pero sentía que ese tiempo había pasado ya dos vidas desgastadas sin buscarlo, o sin que él la encontrará.

Él la acercó un poco y le susurro al oído --Ya los primeros rayos de sol se asoman, me has dicho que el amanecer en el agua es mejor pero hay algo que no sabes--. En ese instante él se colocó detrás de ella y con gran suavidad tomándole de la cintura le sumergió en el agua.

Ambos quedaron debajo, ella con los ojos abiertos mirándose el uno al otro, ella, con sus cabellos que parecía irse se veía cada vez más hermosa, lo que había dicho de ella y el día se estaba convirtiendo en una realidad absoluta.

Pero no la bajó allí para verla, la puso allí para ver el hermoso espectáculo que ante sus ojos se colocaba. Ondulantes auroras policromadas de mil luces viajan por el agua y parecían que los tomaban.

El nadaba hacia delante como si siguiese los colores jugando con la luces.

Dos espectáculos se formaban ante sus ojos ese día, en que las caídas se transformaban en estrellas, pequeños errores hermosos, que decoraban el cielo. Ella lo perseguía intentando formar con las pequeñas sombras entre sus manos, hermosas figuras deformes pero que antes sus ojos eran arte, volvió antes de que se ahogará entre tanta exaltación y como se formaban hermosas paredes de cristales líquidos, sonrió al ver como ese extraño sin nombre volvía hacia ella con ojos de añoranza, esa misma añoranza que ella tuvo años atrás, pero los sentía como si fueran vidas.

--¿te ha gustado el show?--su voz estaba ahogada y rápidamente recuperaba la respiración. --Aunque la caída fue accidental, me has hecho recordar este momento bello, he recordado dos cosas y todo por estar contigo. Se le acercó un poco más sintiendo un frio viento en su espalada abrazándolo --Ahora me ha dado frío.

Se acercó un poco más y fue a ella quien abrazo mientras sus labios suavemente temblaban.

--¿Cómo fue que empezó nuestra historia? Disculpa, ni si quiera hemos tenido mucho que contar-- Se sonrojó instantáneamente, sin sentir nada más que una calidez que a pesar de reemplazar algo el frío, no pensaba en alejarse del torso que la estaba abrazando.

--Bajo un árbol de capulíes, donde un descuido mío me hizo atrever a volver por ti. Comienza con el miedo puesto en segundo plato y de plato fuerte un motivo para continuar juntos. EL resto han sido maravillas tras de otra y la maravilla más grande eres tú.-- se acercó aún más sintiendo la respiración de ella apresurada y algo temerosa. Él sonreía a verle tan bella, tan deslumbrante.


Sus cabellos deslumbraban ante la luz del Sol, y sus ojos se empañaban por la falta de sueño que habían tenido, y solo deseaba descansar en sus brazos, y saber que al despertar él estaría ahí. Sin importar cuanto tiempo pase.


Él se aferró a ella y le atrevió a robarle un respiro con un beso. Allí húmedos y algo fríos el calor no lo daba el amanecer, lo daba el ferviente sentimiento de un renacer enmarcado a un beso que lo hizo a él tocar la gloria y sentir la vida, lleno de sentimientos, lleno errores pero en su mente todo lo malo se iba yendo quedando al final solo ella.



Si te agrado y quieres seguir leyendo de mis contenidos aquí te dejo un poema que te puede gustar: Lluvía

sábado, 27 de diciembre de 2014

Lluvía

Lluvia, hace frío.
Lluvia, estoy dormido.
Lluvia sin tus alas no se derrama
Ni una gota de sudor,
Ningún mañana ningún cantor.
Oigo despierto todas tus miradas
Y sin entender siquiera tus palabras
Entumecido contigo duermo;
Te siento escurridiza de mis manos
Llenando la brisa del inhóspito pasado.
Todo se halla a la nada
Y mientras tú lloras conmigo
¡Yo lloro sin alma!
Lluvia cariñosa de otoño y de primavera
Amarilleas a la luna y las riveras.
¡Ay dios de luna o de lluvia!
Siento miedo cuando no te puedo besar
Miro la calle y los semáforos pestañean
En cada esquina una sombra se menea;
Y Yo en mi ventana ahuyento/ a los fantasmas del mañana.
No sé si épica es mi historia/ o tenebrosa mi canción
Yo quiero decirte lluvia/ que me muero sin tu voz
Tu frío me hace sentir vivo mientras adormece cada uno mis sentidos
Juego con un sinfín de palabras
Y cada gota de ti es una trémula mirada.
Oigo tu sonido más leve que dormido
¿Será que un día que te convertirás en fuego?
Durmiendo encandilados, dormiremos en mis sueños
Por eso lluvia yo soy tu desierto
Ahógame con tus palabras mientras levemente despierto.

Comenta y hazme saber tu opinión, y sigue leyendo un poema para reflexionar: Viviendo sin saberlo, muriendo sin creerlo.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Viviendo sin saberlo, muriendo por creerlo.


Al siguiente escrito no lo considero ni poesía ni poema, aunque este escrito en verso, no tengo claro que es. Espero que haya algún mensaje con el cual puedan reflexionar. Felices Fiestas.

No sé cómo le responderé a la vida
El día que no tenga fuerzas suficientes
Para agarrarme del cielo rojizo, escurridizo
Ante el último destello deslumbrante de mi ira.

Yo temo, me aferro y desconozco mis miedos
Inhibidos en un sueño de verano, con poetas
Musas y hojas del plano cartesiano.

Todo me indica una verdad: la muerte nunca esta
Presente en la puerta del tren, ni en medio del café.
Se avista a kilómetros de distancia, sin bata ni oz
Solamente vaga como cualquier señor.

Disfruta la brisa del mar, se asusta ante la velocidad,
Corre cuando llueve y solo se detiene para ver pasar
Los apuros cotidianos y la mortal rutina,
Se creó el tiempo con un milímetro de precisión
Pero él se ríe de vernos tan rápidos como la luz del sol.

¿Cuándo todo esto sucedió?
Cuando nos apuramos en avanzar,
Cuando conseguimos despertar de la ignorancia
Con pasos gigantes hasta llegar a un inalcanzable final.

Vamos corriendo y no es rapidez,
Vamos tan rápido que ni se te ven los pies.
Llegamos al final sin saber porque;
Y lo efímero de la vida,
Ese trayecto de cosas de toda clase se disfrutó solo algunos años
Y luego empezó la jubilación.
Años de frustración, desesperación y cuentas acumuladas.

La vida ya no es el recuerdo de la comunidad en armonía;
Que hubo muchísimo tiempo atrás cuando morir era felicidad,
Cuando precisaba alejarnos de esta inmensidad y viajar, viajar y viajar.

Es ese mismo hombre, un hombre nada más
Sin ningún tipo de prejuicios,
Simplemente lo inevitable debe llegar.
Y es así como se desvanece mi existir
Hasta convertirme en un recuerdo inmortal porque viví
Sin jamás cuestionar lo contradictorio de la vida
Que es vivir sin disfrutar.

Continua leyendo ahora un poema metaforico: Gacelas sin clarinete.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Gacelas sin clarinete


Poema inspirado en el cuento "Historia contada por el primer capitán de policía" del libro las mil y una noches.

Están con siluetas al aire 
Las dos gacelas sin clarinete; 
Jugando encima de mi mente 
Y de lo que mis ojos pueden ver. 
¿Qué pueden hacer sin un muñeco? 
Es muy complicado describirlo 
Mientras estén jugando en el río; 
Mientras sientan sus pechos latiendo 
Y estén unidas por juramento 
Que un día decidieron cedérselo.
No husmearía si lo supiera 
Entre la fría brisa de noche 
Viendo la vela de sus piruetas 
Jugando  siempre sin detenerse. 
Como radiantes sombras confusas 
A amarse sin tener clarinete; 
En ostentosos y dulces placeres 
Escucho sus gemires de verdad. 
Que sería de mi suerte 
Si supiera lo que pasa
En casa de las gacelas 
Donde parecen quererse 
Como si en sus manos tuvieran 
Un hermoso clarinete.

No olvides dar tu opinión muy importante para el desarrollo de los contenidos. Si quieres más, un poema en contra de la agresión al hermoso ser llamado mujer: Amarlas, jamas lastimarlas.