y esta es abierta por quien no deseas
no temas acercarte a mí
en esta habitación triste y gris.
¿Recuerdas las lagrimas
que salieron de ti cuando la tristeza te mataba?
Pero ¿realmente estabas triste?
Acércate que tu voz he de oír
la misma voz que maldijo a mi madre
y a toda la humanidad.
Pero ¡que bien sonaban los insultos
que tu boca escupía!
y yo fiel a tus caricias
solo, oía.
Pero ¿que caricias me dabas?
tu mano en mi hombro apretando con fuerza
incrustando me tus uñas de acero.
¡Que dolor! ¡que delicia!
Como de mi la sangre flotaba.
Y tú sumergida en el odio ¿me matabas?
Así de cerca de mí estuviste
pero ahora ni un paso a mi das.
Acércate a mí que daño no puedo hacerte.
¿¡Que mas daño puedo hacerte que el que yo te hice!?
y tu venganza fue mi triste despedida.
Pero en tus manos pusiste al hombre equivocado.
¿te has desquitado por tu orgullo lastimado?
Anoche fui de ti de la mejor manera,
ni bebí la copa de vino que me diste.
Hiciste en mi lo que yo quize,
realmente lo disfrute bastante.
Tanto que el dolor que en mi causabas,
era la purificación de mi amargada alma.
¿Recuerdas cuando a los ojos me miraste
y con sonrisa triste mi nombre mencionaste?
¡Vamos! ¡Acércate! Ayer sobre mí estabas
Yo en el sillón me herias tiernamente.
¡Un beso en mis labios quería!
Pero en estos solo sangre había.
¿El puñal?
El puñal que yo mismo te había regalado
sobre una mesa cualquiera lo habías dejado,
con mi sangre regada en sus filos plateados,
y en tu llanto, el precio de tus actos.
Mejor acércate a mí, tomad mis manos frías.
No lleves en mi tu recuerdo
que solo latigazos a tu alma traerá,
solo abre la puerta y márchate.
¡déjame solo aquí!
Mi mal olor a los curiosos atraerá
pero no hoy, no mañana.
¿sabes cuando?
Cuando de mí te hayas olvidado,
y ahí, solo ahí, la muerte sera capaz de llevarme...
¿por qué sigues aquí?
Es mejor que te vayas de mí sin despedirte,
que corras tan lejos
donde nuestro "amor" se parta.
No preguntaré si me amabas,
si fue por eso que me mataste.
Disfrutaré de la duda hasta el final de mi vida
¡Ya márchate! ¡abre la maldita puerta!
No me escuchas, me sientes,
y por eso te resistes a marchar...
¿que haces? ¿por qué te acercas al puñal?
te conozco y sé que no lo harías.
¡Ah! entiendo,
Vas a acabar con lo que no has terminado...
José Lizardo Navarro Rodriguez. Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial del poema sin reconocer la fuente.
José Lizardo Navarro Rodriguez. Todos los derechos reservados. Prohibida la reproducción total o parcial del poema sin reconocer la fuente.

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