lunes, 18 de mayo de 2015

Los ojos


Nosotros a veces hablamos más de lo que pensamos sin darnos cuenta si es correcto o no, hay palabras que hieren más que los puñales, que las bombas, que las balas. Esas palabras no tienen perdón y quien las recibe siente como una amistad, un cariño o un respeto ha sido afectado. Somos millones de personas, y gracias a los medios de comunicación sabemos la situación en la que están muchas personas en otros países, la violencia, la guerrilla, la muerte a la orden del día. También conocemos como está parte de nuestro país donde la delincuencia abunda, personas que se le han cerrado más puertas que comidas tenidas. Aun así pensamos en nosotros y nos atrevemos a quejarnos de lo que tenemos, deseado más cosas que no necesitamos, vanidades para alimentar nuestro ego y sentir que somos más que los demás. Hay una frase que dice: “Nunca he tenido lo que he querido, nunca he querido lo que he tenido.” Ejemplo claro de la insatisfacción ante un mundo que te da tanto, te muestra la vida e mil colores, compañías vendiéndote hasta lo inaccesible solo para que te quedes endeudado. Y nosotros somos más culpables, nos dejamos caer en ese mundo materialista dejándonos llevar por lo que ven nuestros ojos, olvidándonos que el amor de nuestros padres, hermanos, abuelos, tíos, amigos (los verdaderos) no los compras en ningún lado, y esta personas muchas veces están allí dispuestos para darte todo el amor que necesites, el apoyo que te hace falta, eso que te llena como persona y te ayuda a seguir avanzando en la aventura de la vida.


Agradezcamos por lo que tenemos, por las personas que nos ayudan y por el tiempo que nos queda en este juego, divirtámonos como es debido pero siempre amando lo que estamos haciendo para al final de nuestros días decir que lo que nuestros ojos han visto, lo que nuestros demás sentidos han vivido, es la mayor recompensa. 

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