martes, 19 de agosto de 2014

18 meses

Hoy algo toca mi puerta, vestida de seda. Es la luz de la eterna primavera. Si en vez un día te vi distante, hoy por mi mente pasas tan cercana; te conviertes en fuego azul y ardes por los senderos de mi cuerpo. Amor no supe que era y así llegará a mi alma tanto le apasionará. Has hecho grande un cielo pequeño que antes eran nubes vacías hoy forman constelaciones con estrellas fragantes. Envuelves mi  lucidez en tus ojos y siento que ya no hay despojo para todo lo más hoy siento. Siento tu orlando mi vida y entre sueños de dicha la pira arde con nuestros fulgores deslumbrantes. Mujer llena de luz, tú en agua de manantial, los recuerdos actualizantes cada día, pizpireta de mi canoros y alegría, la tierna y aguda melodía.

Solo necesitaba una centella para inspirarme pero me diste rayos policrómaticos en mi cielo, me diste más de lo que requería y tu mujer amada mía, llenas los vacíos candores que tenía presente. Amada te quiero, amada óyeme que te quiero y así sea en prosa o en verso, todo el mundo tiene el deber a saberlo.

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