Hoy algo toca mi puerta, vestida de seda. Es la luz de la eterna primavera. Si en vez un día te vi distante, hoy por mi mente pasas tan cercana; te conviertes en fuego azul y ardes por los senderos de mi cuerpo. Amor no supe que era y así llegará a mi alma tanto le apasionará. Has hecho grande un cielo pequeño que antes eran nubes vacías hoy forman constelaciones con estrellas fragantes. Envuelves mi lucidez en tus ojos y siento que ya no hay despojo para todo lo más hoy siento. Siento tu orlando mi vida y entre sueños de dicha la pira arde con nuestros fulgores deslumbrantes. Mujer llena de luz, tú en agua de manantial, los recuerdos actualizantes cada día, pizpireta de mi canoros y alegría, la tierna y aguda melodía.
Solo necesitaba una centella para inspirarme pero me diste rayos policrómaticos en mi cielo, me diste más de lo que requería y tu mujer amada mía, llenas los vacíos candores que tenía presente. Amada te quiero, amada óyeme que te quiero y así sea en prosa o en verso, todo el mundo tiene el deber a saberlo.
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