lunes, 5 de mayo de 2014

Hay en la Ciudad.

  Hay un pajarito que trina
En un árbol de la ciudad.
Toma sus alas,
Quiere volar,
Cae todas las veces
Ni se puede levantar.
¡Que torpe pajarraco!
Su vida en el suelo pasará
Mejor se muera en un día
Pues sin volar;
Todos los días morirá.

 Hay un niño corriendo
Por una calle de la ciudad.
Va con los ojos cerrados
Y ni se entera que la calle cruzará.
Sería malo el poeta
Que un carro hiciese pasar
Pero el tropezó con sus piernas
Raspándose las rodillas.
Empezó a llorar
Clamando: ¡Mamá!
Pero nadie en su paso
El llanto le hizo cesar.

  Hay una banda a punto de cantar
En un bar de la ciudad.
El baterista esta trasnochado
Con chuchaqui sin concordancia.
Todo por borracho
Nadie le quiere dejar tocar,
Se enojó tanto con sus amigos
Que los empezó a insultar
Se tomó dos copas de whiskey,
 Y se sentó en la fila de atrás.
Al final un aficionado lo suplanta
Dejándolo con tal ansiedad
De querer emborracharse
Hasta año nuevo o navidad.

   Hay una mujer desnuda
En un cuarto de motel de la ciudad.
Su amante está en el baño
Mientras cuenta su dinero.
Su trabajo ha terminado,
El tiempo extra nadie paga
Pero todo le vale un chinche
Hasta que el reloj le indique irse
Para otro turno empezar.
Mientras espera
Medita el dinero a gastar
Prefiere comprase un par de tacos
Que un buen almuerzo degustar.
Disfruta más del calzado
Que hacer su barriga callar.

  Hay un empresario de traje y corbata
En una reunión de la ciudad.
Tiene preparado un discurso
Que a nadie le va a importar.
Lleva días practicando
Para contrato firmar
El problema es que no está aprobado
Pues el puesto ya fue palanqueado.
Que coraje la injusticia le da
Para que todo su estudio
De nada valga.
<<No importa, en otra será>>
Son los ánimos que se da
Pero sabe que en la próxima entrevista
Mucho miedo tendrá
Pues estos enfermos de acá
Ya le bajaron la moral.

   Hay un viejito ermitaño
En una casita de la ciudad.
Le grito a su viejecita esposa
Porque no le da de cenar
Está completamente furioso
Por la falta de prioridad.
La dócil viejecita no muestra queja,
Solo le prepara la sopa,
Le echa mucho ají picante
Para que al viejo le arda la boca.
No le servirá agua
Ni nada de tomar,
Que se tome todo lo del plato
Y en la próxima que la vaya a insultar
Que mejor cierre la boca
Porque sino
Ni sopa habrá.

    Hay una mujer vanidosa
En un centro comercial de la ciudad.
Acabo de gastar cien dólares en maquillaje
Cuyas cajas poco usará.
Viste toda elegante
Con aquella ropa informal.
El marido le monta cacho
Pero ella poco caso hace.
Espera a una amiga
Para un rato conversar,
Criticar a aquellas personas
De sus vestidos en fiesta tal.
Ella vive su mundo
Mientras el mundo vive la realidad
Lo trágico es que ella no recuerda
Como estaba veinte años atrás.

  Hay una señorita linda
En un colegio de la ciudad.
Viste su reglamentario uniforme
Alistándose al recreo salir
Para charlar con sus amigas
Cantar, chismear o reír.
Lo que sea que se inventen esas chicas
Para el tiempo juntas pasar.
Algunas se ruborizan
Cuando ven al chico guapo caminar
Disfrutan de ese tiempo normal
Convirtiéndolo de calidad.
Todas disfrutan
No se siente adversidad
Solo una pequeña competencia
Por el chico guapo gustar.

  Hay un poeta desinspirado
En una casa esquinera de la ciudad.
Se encuentra frustrado
Sin una buena idea captar.
Las hojas las tiene vacías
Y la tinta se empieza a secar.
Parece darse por vencido
Quiere otra cosa intentar
Mejor prefirió levantarse
Y en su ventana
Un vistazo echar.
Un pájaro pasa trinando
Un niño parece ir llorando
Un borracho lleva baquetas
Una mujer va con tacos de etiqueta
Un hombre bien vestido lleva maletín
Un anciano va sin ganas de reír
Una mujer pasa en carro de lujo
Y en la otra vereda
Una linda estudiante a píe.
Así poco a poco
El poeta se va inspirando
Sin darse cuenta que todo lo que quería
Era lo que en su ciudad había.

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